Soy una cobarde. No quiero afrontar el hecho de que me dedico a vaguear y a quejarme, a darle demasiada importancia a lo que me ha pasado este fin de semana, y lo que haré el siguiente, en lugar de estar estudiando y centrándome en mi futuro. Vale, hay tiempo para todo, pero hay que saber organizarse.
Mañana, técnicamente hoy, empiezo de nuevo las clases, y todavía no he hecho el planning de estudio ni he acabado el trabajo de valenciano. Me queda un día, y además debo hacer el examen de Nietzsche (menos mal que no me gusta tanto como Descartes jaja). Resumen de las vacaciones: comer, intentar dormir y no conseguirlo hasta que se hace de día, salir viernes y sábado, pasear al perro, leer, ver TCM Clásico, y por supuesto pasar más tiempo del necesario delante del ordenador (si hubiera una clínica de desintoxicación de Internet el 99% de mi generación estaría ingresada). La otra mala costumbre que nunca seré capaz de abandonar es la de soñar despierta. Lleva conmigo desde que tengo uso de razón, siempre aspirando a algo más, a que la realidad sea de otra manera, a lo que me deparará el futuro. Pero no habrá futuro si no estudio, y mi madre se encarga de recordármelo todos los días desde que regresé de Belfast. El otro día me llegó una revista de los estudiantes de QUB y se me hacía la boca agua. Soy imbécil, me dejo llevar por las pasiones superfluas y no me estoy concentrando en mi objetivo. En un mes cumpliré los malditos y antiguamente codiciados 18, y no sé qué va a ser de mi. Detesto que todo esté en el aire. Yo, que me considero amante de lo prohibido y del riesgo. Locura de juventud, maldita adolescencia. Encima he vuelto a beber y pierdo la noción del tiempo. No puede ser. Sólo queda un mes. Pánico, pánico.
PERO YO PUEDO. YO SOY ESA, QUIÉN SINO. ESTOY POR ENCIMA DE ESTO. SIEMPRE LO ESTUVE Y SIEMPRE LO ESTARÉ.Debería recordarme estas palabras todos los días, a ver si de una vez por todas me lo tomo enserio.