lunes

Aterrizaje forzoso

Después de una tarde de domingo aburrida salgo a las nueve a la calle buscando alguien con papel de liar. Pregunto a antiguos compañeros de instituto y todos me responden con negativas. Putos bakalas. De regreso a mi casa veo a un grupito ya conocido pero paso de largo, sin ganas de dirigirle la palabra. Entrando a mi calle el padre de un amigo me invita a pasar a su casa. Entro y mi amigo B está calentándose la cena. Llaman al timbre. Es para él. Sale a charlar con unos amigos mientras yo doy conversación a su madre. Cuando vuelve B, subimos a su habitación y hablamos del fin de semana mientras él cena. Seguidamente salimos al balcón a través del baño y nos fumamos un peta mientras seguimos conversando. Al consumirse, empiezo a sentirme mal: se me nubla la vista y me cuesta respirar. Le pido a B que volvamos dentro. Al levantarnos doy unos pasos y todo se vuelve negro. Las imágenes en mi cabeza fluyen rápidamente y yo veo como bajo las escaleras, salgo de la casa y vuelvo a la mía. Ahora estoy acostada en mi cama soñando con que me dan una paliza. El sueño me resulta tan vívido (y doloroso) que abro los ojos. Me encuentro en el suelo del balcón de casa de B, me he caído y tengo un chichón y rasguños en el hombro izquierdo y la rodilla. Me incorporo y entro en el baño mientras le cuento mi sueño a B. Él me pide que baje la voz ya que sus padres pueden subir. Me lavo la cara y echo agua a las magulladuras. No estoy para nada. Mi viaje me ha dejado traspuesta. Sólo puedo acostarme en la cama...

-Esto te pasa por no cenar. A partir de ahora seguro que nunca fumas sin haber comido antes algo, aunque no tengas hambre.

Me voy recuperando mientras B me cuenta experiencias propias y bebo un poco de agua. Llego a mi casa unos minutos antes de las 12 y me tomo un Burn y cereales con yogur. B me había recomendado un plátano pero a estas alturas ya se me ha olvidado todo.

sábado

Todo se resume a saber qué botón tocar

Photobucket


Dos cuerpos agotados y pegajosos tirados en la cama una tarde de julio. Él abre un poco los ojos para contemplarla desnuda de nuevo. Unas curvas que siempre le vuelven loco. Si ahora ella decidiese empezar de nuevo el juego, él la seguiría encantado. Es verano y llevan así desde finales de invierno. El mejor momento para pasarse la tarde haciendo el amor. Es tan fácil quitarse la ropa, y tan placentero sudar de pasión. Dos animales empapados de lujuria. Momentos de éxtasis del primero beso a la última caricia. Ella está cansada pero aún tiene hambre, él tiene ganas pero debe irse. Lo deja pasar, ya ha cumplido por hoy. Y si ella dice algo, mañana será mejor. Aún recuerda los gemidos de hace media hora. Y los de hace tres meses.

Todo se resume a saber qué botón tocar.

Se sentiría mal si no se corrieran los dos. Una amiga más joven le había contado que los chavales más jóvenes ya no piensan en eso, sólo tienen en cuenta metérsela y correrse a los cuatro minutos. No saben lo que son las mujeres. Ellas necesitan más, son más complejas. Hay que amar el cuerpo de una mujer. Es una obra de arte. Y a las obras de arte hay que tratarlas como tal.

jueves

- Siempre te quise, no puedo decir que no luché.

- Ya, pero mientras luchabas, podías liarte con todos, ¿no? Probar todas las pollas del lugar, ya que estabas.

- Eso lo hice para intentar olvidar, supongo que nunca estuve del todo convencida de que volvieras, una parte de mí estaba resentida y era algo realista.

- Fue por eso, por tu suposición de que todo estaba perdido.

- Tú siempre decías que no volverías a salir con la misma persona.

- Lo dije porque yo te quería para siempre.

- Eso es de ilusos.

- De ilusos como yo que se enamoran de una mujer como tú.

- ¿Cómo?

- Una mujer compleja, fascinante, única. Yo nunca te he merecido, por eso debía mantenerme alejado de ti.

- Tú me merecías porque yo te amaba.

- No te mientas, yo en el fondo era un pasatiempo que te acabó gustando demasiado.

- Puede ser, pero yo hubiera ido hasta el fin del mundo por ese pasatiempo.

- Te acabarías cansando, creo que ya lo hicistes de todos modos.

- El problema es que yo antes no pensaba como tú, no te comprendía. Pero ahora sí.

- Demasiado tarde.

- Lo sé, por eso sigo atormentándome a veces. Se me hace tan duro mirarte a la cara. Antes solo pensaba en besarte y decirte cuanto te amaba, pero ahora no sé si es miedo, vergüenza o remordimientos.

- Puede que sea todo a la vez.

- Quién sabe, hay demasiado dicho pero también mucho silencio guardado. Lo único que no me he callado es que siempre te quise.

- Eso es verdad. Nunca me dejarás de sorprender, hasta mucho después.

- Y dentro de nada, un año del infierno.

- El infierno empezó mucho antes.

- Pero por lo menos podía mirarte.

- Y todo lo que tú quisieras.

- ¿Por qué no vuelve a ser así? Poder mirarte, tocarte, y todo lo que yo quiera, manteniendo libertades. Encontrarnos por ahí de casualidad y dejar que el deseo y el tiempo por delante haga el resto.

- Yo no puedo estar así.

- Ahora mismo podríamos empezar una discusión de las de antes…

- Pues mira.

- Cómo puedes ser así.

- Es lo que hay.

- Sigo sin explicármelo.

- Lo que pasó, pasado es. Olvídalo.

- No puedo olvidar algo así. Me duele que me lo digas.

- Si te duele no escuches.

- Deja de hacer como si te diera igual. Tú también tienes sentimientos, por mucho que pienses que sabes aparentar su ausencia.

- Sí, pero mis sentimientos por ti no pueden volver a ser lo que eran antes.

- Quizá, pero tú no quieres.

- Se jodería todo.

- Empezando de cero no. Con otro enfoque.

- No me vengas con chorradas.

- Yo ya no sé ni con qué te vengo. Un momento moriría por ti y al siguiente me pareces despreciable.

- Soy despreciable, no te acerques a mi.

- Resulta que me muero por besar lo despreciable.

- Te jodes.

- A ver quién es más cabezón.

- Adiós.

- Hasta luego. Te quiero.

- Bfff


tears

278 Bienvenuti

Photobucket

I told you a little secret that you should not tell no one