¿Por qué yo?
Las contradicciones me matan. Me importan demasiado las habladurías, no por el contenido, sino por el hecho que se realicen. Me gustaría ser invisible a veces. En otros momentos sólo busco llamar la atención, pero suele ser para una persona en concreto. Odio que más de dos personas me miren a la vez. Y yo en el colegio iba al taller de teatro y me movía con soltura. Puta adolescencia. ¿Es que existe un límite entre la realidad del instituto y la del escenario? La vida es teatro, eso decía la canción. Mi vida tiene demasiados actos donde domina la tragedia. Podría estar peor, pero tampoco merezco esto, creo yo. De todo se aprende, supongo.
Odio la hipocresía. Probablemente la mejor frase que haya escuchado sea la de "sólo ver la paja en el ojo ajeno". Pero así son las cosas. Tampoco me gustan las sonrisitas falsas, pero quién no es diplomático en esta vida. Lo que detesto es la falsedad absoluta, si se puede llamar así, eso que está más allá de la diplomacia aceptada universalmente y que practican algunos gusanos, más numerosos de los que desearía tener que aguantar.
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Reintentando...
uff eso suena mal..
