Su reacción fue actuar como si no me conociera. Mejor, pensé.
No pude evitar reirme al escuchar ciertos comentarios suyos acerca de conocidos en común, y otras cuestiones que comentaba con el portero, mientras esperábamos impacientemente a los demás para entrar. Hasta entró en el club, y por alguna rara coincidencia salió unos segundos después de nosotros.
Cuando llegué a mi casa y me acosté, tardé en conciliar el sueño, pero no pensé en él. Fue mientras dormía, que tuve un sueño extraño. Me pregunto a mi misma por qué sigue en mis sueños. ¿Por qué revivo ese sentimiento de angustia y miedo al reproche al escuchar su voz, al aparecer él ante mi? En la vida real no siento nada, en todo caso algo de repulsa al pensarlo. Es más un sentimiento de culpa por mi parte cuando surge el tema, culpa por haber perdido tanto el tiempo y haber sufrido sin motivo... En resumen, por haber sido tan idiota. Le doy demasiada importancia, es agua pasada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario