- Siempre te quise, no puedo decir que no luché.
- Ya, pero mientras luchabas, podías liarte con todos, ¿no? Probar todas las pollas del lugar, ya que estabas.
- Eso lo hice para intentar olvidar, supongo que nunca estuve del todo convencida de que volvieras, una parte de mí estaba resentida y era algo realista.
- Fue por eso, por tu suposición de que todo estaba perdido.
- Tú siempre decías que no volverías a salir con la misma persona.
- Lo dije porque yo te quería para siempre.
- Eso es de ilusos.
- De ilusos como yo que se enamoran de una mujer como tú.
- ¿Cómo?
- Una mujer compleja, fascinante, única. Yo nunca te he merecido, por eso debía mantenerme alejado de ti.
- Tú me merecías porque yo te amaba.
- No te mientas, yo en el fondo era un pasatiempo que te acabó gustando demasiado.
- Puede ser, pero yo hubiera ido hasta el fin del mundo por ese pasatiempo.
- Te acabarías cansando, creo que ya lo hicistes de todos modos.
- El problema es que yo antes no pensaba como tú, no te comprendía. Pero ahora sí.
- Demasiado tarde.
- Lo sé, por eso sigo atormentándome a veces. Se me hace tan duro mirarte a la cara. Antes solo pensaba en besarte y decirte cuanto te amaba, pero ahora no sé si es miedo, vergüenza o remordimientos.
- Puede que sea todo a la vez.
- Quién sabe, hay demasiado dicho pero también mucho silencio guardado. Lo único que no me he callado es que siempre te quise.
- Eso es verdad. Nunca me dejarás de sorprender, hasta mucho después.
- Y dentro de nada, un año del infierno.
- El infierno empezó mucho antes.
- Pero por lo menos podía mirarte.
- Y todo lo que tú quisieras.
- ¿Por qué no vuelve a ser así? Poder mirarte, tocarte, y todo lo que yo quiera, manteniendo libertades. Encontrarnos por ahí de casualidad y dejar que el deseo y el tiempo por delante haga el resto.
- Yo no puedo estar así.
- Ahora mismo podríamos empezar una discusión de las de antes…
- Pues mira.
- Cómo puedes ser así.
- Es lo que hay.
- Sigo sin explicármelo.
- Lo que pasó, pasado es. Olvídalo.
- No puedo olvidar algo así. Me duele que me lo digas.
- Si te duele no escuches.
- Deja de hacer como si te diera igual. Tú también tienes sentimientos, por mucho que pienses que sabes aparentar su ausencia.
- Sí, pero mis sentimientos por ti no pueden volver a ser lo que eran antes.
- Quizá, pero tú no quieres.
- Se jodería todo.
- Empezando de cero no. Con otro enfoque.
- No me vengas con chorradas.
- Yo ya no sé ni con qué te vengo. Un momento moriría por ti y al siguiente me pareces despreciable.
- Soy despreciable, no te acerques a mi.
- Resulta que me muero por besar lo despreciable.
- Te jodes.
- A ver quién es más cabezón.
- Adiós.
- Hasta luego. Te quiero.
- Bfff